Todos tenemos versículos favoritos en la Biblia y versículos que nos gustan menos. Durante años este versículo era de mis menos favoritos en la Biblia. De hecho cuando llegaba a este capítulo en Hebreos intentaba saltármelo y no leerlo con demasiada atención, porque me hacia sentir culpable. Pensaba: “Yo no tengo fe para orar por enfermos, yo no tengo fe para creer que algunas situaciones van a cambiar… así que Dios no debe de estar contento conmigo”.
Por 24-7 » Sigue leyendoNo estéis, pues, preocupados y preguntándoos: ¿Qué vamos a comer? O ¿Qué ropa nos vamos a poner? Los que NO conocen a Dios se preocupan por todas esas cosas, pero vosotros tenéis un Padre celestial que ya sabe que las necesitáis.
Por 24-7 » Sigue leyendoEsta tarde El Raval no prometía mucho. Con el frío que hacía y la lluvia, creíamos improbable ver alguna chica allí. Estábamos equivocadas.
Supongo que cuando tu sustento depende de ello, te da igual que llueva, haga frío, nieve o lo que sea.
Nada más llegar nos encontramos con dos buenas amigas de Nigeria. Una de ellas acababa de volver de su país y al verla nos abrazamos como locas riéndonos y empezamos a hablar de cómo le había ido allí. Después estuvimos orando juntas un rato y cuando nos íbamos a ir, Dios no me dejó, y me dio unas palabras para ellas. Estuvimos hablando de cuando en los evangelios Jesús siempre se ponía de parte de las prostitutas, de cómo siempre las defendía. Del amor profundo que siente por ellas.
Nuestras amigas asentían como entendiendo y juntas recordamos lo sencillo y profundo del amor de Dios por todos, y su perdón, y todas esas cosas básicas que tantas veces olvidamos.
Seguimos caminando recogiendo necesidades de las chicas y hablando un rato con ellas y a pesar de haber sido un poco breve hoy, nos vamos con la certeza de que Dios ha hecho algo más en ellas.
¡Hasta la semana que viene!
Por Maria Vergara » Sigue LeyendoEsta semana hemos ido al Raval el viernes en lugar del miércoles, para que pudiera venir el equipo de King´s Kids, SWAT, con nosotras.
Ha sido estupendo tenerles con nosotros tanto en la intercesión como en la calle, me ha encantado poder compartir esto con más personas y que hayan podido conocer más de cerca la realidad de estas mujeres.
Dámaris volvió a traer el susurrador y también llevamos té y galletas. Así que hemos hecho dos equipos y ahí nos hemos lanzado.
Me ha gustado tener más gente de mi iglesia conmigo y recibir sus consejos y sus experiencias. Ha sido muy chulo y de mucho ánimo.
Cuando la gente que conoces sólo de ver los domingos en la iglesia, comparte estas cosas contigo, une mucho, y hoy me he sentido así, unida a estas personas con las que quizá antes no había hablado mucho.
Esto me hace pensar que a lo mejor evangelizar a los demás une a los cristianos. Que no es tanto el buscar razones que nos unan sino trabajar por una misma causa, cumplir la gran comisión juntos, eso une más que todos los domingos del mundo en la iglesia.
Conoces facetas de las personas que antes no hubieras imaginado. Descubres de lo que pueden ser capaces y entiendes que Dios da los dones por algo.
Quizá es algo de lo que tendría que haberme dado cuenta antes, pero lo siento si no ha sido así…
Te animo a que hagas lo que hagas, lo hagas junto a alguien, que lo compartas, porque nada enriquece más que dar.
Por Maria Vergara » Sigue LeyendoAyer, cargadas de té calentito y galletas, nos encontramos a Laura en el mismo lugar donde la hemos visto las últimas semanas.
Normalmente es así con todas, supongo que para que el cliente que las busca en concreto, las encuentre fácilmente. Yo prefiero pensar que nos esperan a nosotras y el termo de té caliente.
Comenzamos a hablar con Laura y nos reíamos cuando nos explicaba entre sorbos de té y mordiscos de galletas, las diferencias entre el “correct English” y el “broken English”, que es el que normalmente usan entre ellas, las nigerianas, y que ¡no hay manera alguna de entender!
Después de orar juntas un rato, seguí hablando con ella y comencé a preguntarle cosas sobre su familia en Nigeria y sobre su vida en general, porque sinceramente, hace años que nos conocemos y ayer había algo que me animó a hacerlo, sabiendo que a ella no iban a importarle mis preguntas.
Y hablando descubrí que somos iguales.
Que no nos gusta que la gente sepa nuestros pecados, aunque sepamos que Dios nos perdona.
Que no explica ciertas cosas a ciertas personas.
Que tiene una familia que le quiere pero prefiere mantenerla al margen de algunas cosas, para no sentirse mal.
Creo que todos somos un poco así, decidimos que no merece la pena contar cosas que nos hacen sentir mal a otras personas porque, ¿para qué? Nos van a juzgar, nos van a sermonear, y mejor ahorrarnoslo, ¿no? Y cargar nosotros con ese peso día tras día porque sí, vale, Dios nos perdona pero… Mejor si no sale mucho el tema, ¿no?
Esto es un claro engaño del enemigo, y no nos deja descansar ni confiar ni entender el amor de Dios como es debido. Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, dice la Biblia, y me encanta ese versículo porque conlleva con él mucho más que esas ocho palabras. Me habla de confiar, de disfrutar, del Amor de Dios, de nuevas oportunidades…
Y me encantó poder compartir esto con Laura, poder decirle que si yo no le juzgaba, ¿porqué iba su pastor a hacerlo? Que no temiese, que no se cargase, que Dios se encarga de todo.
Me siento afortunada de haber podido compartir así con ella.
Mira, hay cristianos que no entienden algunas cosas y no entienden a las chicas que conocemos allí, pero… ¿Y qué? Cada una sabe la relación que tiene con Dios y ya está, ¿qué voy a decir yo de eso?
Y es que ayer alguien cristiano escuchó orar a Laura, que lo hace con mucho ruido, y dijo que no eran maneras.
Perdón, pero… ¿dónde hay algo escrito sobre las maneras de orar? ¿No es simplemente maravilloso que alguien a quien le cuesta tanto acercarse a Dios por sentirse juzgada, sea capaz, por la confianza que le ofrecemos, de orar allí mismo en la calle, a “grito pelao”, como se suele decir, clamando a Dios por misericordia y justicia?
La verdad me dejó hecha polvo que alguien se preocupe todavía de las maneras y en cambio no se maraville del poder de Dios en una vida.
Dejemos que el Espiritu Santo obre como le parezca, y dejemos que fluya la libertad, la libertad a los cautivos.
¡Nos vemos la semana que viene!
Por Maria Vergara » Sigue Leyendo