RITMOS DE ORACIÓN
RITMOS DE ORACIÓN
2010
La primera consecuencia del pecado para el ser humano es darse cuenta de que está desnudo. Pero no es únicamente saberlo, sino además pensar que esa desnudez es algo de lo que avergonzarse y, peor aún, que es un impedimento para una relación íntima con Dios. Adán tiene miedo al verse desnudo y, al escuchar acercarse al Ser más completo, lleno y santo que existe, se esconde. Sabe que no tiene nada que ofrecer.
Esta consecuencia perdura hoy en día. ¿Cuántas veces nos hemos escondido de Dios, avergonzados porque sabíamos que no teníamos nada que llevarle? Avergonzados porque alguien nos dijo que estábamos desnudos (que es verdad) y que eso nos impide llegar hasta un Dios, vestido en esplendor.
Cristo, el segundo Adán, vino a llamarnos de nuevo a la desnudez. El Evangelio, las buenas noticias, explican que precisamente la desnudez es el prerrequisito para entrar en la presencia de Dios, para tener intimidad con él, y para conocerle en el más amplio sentido de la palabra. Piensa en las bienaventuranzas: bienaventurados los pobres, los hambrientos... ay de vosotros, que ahora estáis saciados (Lucas 6:20-26).
Toma un momento, reconoce que estás desnudo y que vienes sin nada ante Dios. Como dice la canción de Delirious: “empty handed, but alive in your hands” (con las manos vacías, pero vivo en tus manos). Recibe su amistad. Comienza este año reconociendo lo que realmente tienes – nada – y lo que él te da – todo – y pregúntale qué quiere hacer con ello y no lo que tú puedes hacer por él.
Día 8_La desnudez como prerrequisito
la desnudez es el prerrequisito para entrar
en la presencia de Dios
Kenny Clewett Madrid
Nació en Oregón, pero habla español sin acento. Dirige la alabanza en Amistad Cristiana, Madrid, y es uno de los fundadores de Alabanza Unerground. Toca la acústica y es famoso por tararear cuando no se sabe la letra.
“Y el Señor Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás? Y él respondió: Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí”
*fotografía: Eva María Schulthess