sábado, 04 de septiembre de 2010
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Padre Nuestro II PDF Imprimir E-Mail
  
martes, 19 de enero de 2010

Vosotros, pues, orad de esta manera:
"Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy el pan nuestro de cada día. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén.


En serio, ¿Qué quería decir Jesús en este pasaje y que aplicación tiene para nuestras vidas? Miremos un momento a algunas de las oraciones de los gentiles del primer siglo. Aquí os dejo una muestra de las oraciones de los egipcios:

"Alabado seas, Amun-Ra, Señor de los tronos de la tierra, de la existencia mas antigua, el mas antiguo de los cielos, el que sostiene todas las cosas; el rey de todos los dioses, señor de la verdad, padre de los dioses, creador de los hombres, las bestias y las hierbas; creador de todos en los cielos y en la tierra... señor de sabiduría, señor de misericordia; el más bondadoso despertador de cada ojo...”

Se creía que para llamar la atención de los dioses, había que decir todos sus nombres para que escucharan las peticiones de su pueblo.

Pero ¿Qué pasa si se te olvidó algún que otro nombre? ¿Entonces el dios a quien orabas se confundía? Ya me imagino al Amun-Ra sentado en su pirámide celestial pensando, "Creo que me hablaban a mi, pero dijeron eso de el creador de las hierbas y ya no estoy seguro..."

En 1 de Reyes 18, vemos a los gentiles en una competición con el profeta Elías para ver quien capta la atención de su Dios antes:

"Invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: OH Baal, respóndenos. Pero no hubo voz ni nadie respondió"

Entonces si lo de invocar el nombre del dios desde la mañana hasta el mediodía no funciona, pasamos a mayores:

"Y danzaban alrededor del altar que habían hecho. ... Y gritaban a grandes voces y se sajaban, según su costumbre, con espadas y lanzas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos. Y sucedió que pasado el mediodía, se pusieron a gritar frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde; pero no hubo voz, ni nadie respondió ni nadie hizo caso."

Cuando lo de los nombres no da resultado, bailamos. Y si eso no funciona, pasamos a gritos. Y si eso no funciona (¡Madre mía!) entonces nos hacemos daño, ¡cualquier cosa para llamar la atención! ¡Empezamos a ver que Jesús tenía toda la razón cuando decía que no debemos orar como los gentiles!

Lo que nos dice Jesús a continuación es liberador:

"Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, orad de esta manera: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre."

Nada de listas, de "palabrería", ni diarrea verbal. Solo sencillez y una relación cercana y abierta. Si oramos, es porque queremos pasar tiempo con nuestro Padre. No porque queremos cambiar nuestra nación o conquistar el mundo en el nombre de Cristo. Él es nuestro Padre, captar su atención es tan sencillo como decir "Padre nuestro". Si buscáramos su rostro simplemente para estar con él y ser cautivados por su amor, el resto vendría.

Jonah  Bailey

(Inspirado en una predicación de Rob Bell)

Modificado el ( martes, 19 de enero de 2010 )
 
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